5, 6 y 7 de agosto, Hotel Casino Acaray, Ciudad del Este.

La nueva normativa modificó el régimen jurídico de los juegos de azar, fortaleció el rol de CONAJZAR bajo la órbita de la DNIT y abrió una nueva etapa de competencia, control y formalización para el mercado paraguayo.

Paraguay vive uno de los momentos regulatorios más relevantes de los últimos años para la industria del juego.

La Ley 7438/2025 modificó y amplió la Ley 1016/1997, que establecía el régimen jurídico para la explotación de los juegos de suerte o azar. Su impacto no es menor: introduce un nuevo modelo de organización institucional, amplía el alcance de las modalidades reconocidas y abre una etapa de mayor competencia en segmentos clave.

Uno de los cambios centrales es que CONAJZAR pasa a depender de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios. Esta integración busca darle al regulador mayor capacidad operativa, técnica, fiscalizadora y administrativa. En términos prácticos, implica un giro hacia un modelo con más control, más trazabilidad y mayor exigencia para los actores del mercado.

La norma también apunta a dejar atrás esquemas monopólicos en determinadas modalidades, permitiendo la participación de más operadores por juego. Este punto es especialmente relevante para segmentos como la quiniela y las apuestas deportivas, dos verticales de alto impacto económico, social y regulatorio.

La discusión ya no es teórica. En 2026, CONAJZAR adjudicó la explotación de la quiniela nacional a dos concesionarios en el marco de la nueva normativa, marcando una primera señal concreta de apertura y competencia. Este proceso muestra que Paraguay comenzó a ejecutar el cambio regulatorio y no solo a anunciarlo.

Para la industria, la Ley 7438/2025 abre oportunidades, pero también eleva la vara. Los operadores deberán mirar con mayor atención los requisitos de licitación, concesión, fiscalización, transmisión de datos, prevención del juego ilegal, cumplimiento normativo, publicidad responsable, protección de menores y estándares técnicos.

Para los proveedores, el nuevo escenario también es relevante. La modernización regulatoria requiere plataformas robustas, certificaciones, sistemas de monitoreo, soluciones de compliance, herramientas de KYC, mecanismos de prevención de fraude, medios de pago confiables, auditoría tecnológica y servicios capaces de acompañar a un mercado que busca formalizarse.

La ley también pone sobre la mesa un tema estructural: el equilibrio entre apertura y control. Paraguay tiene la oportunidad de construir un mercado más competitivo, transparente y atractivo para la inversión. Pero para lograrlo necesita reglas claras, procesos licitatorios sólidos, supervisión efectiva y una articulación inteligente entre Estado e industria.

Ese será uno de los grandes ejes de conversación en SAGSE Paraguay 2026.

La pregunta ya no es si Paraguay tiene potencial. La pregunta correcta es quiénes estarán preparados para operar, proveer, invertir y competir bajo el nuevo marco.

La Ley 7438/2025 cambió el tablero. SAGSE Paraguay, Agosto 5,6,7 será el espacio para entender cómo se juega la próxima partida.

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